Sanar. Fuerza interna para salir adelante.

REVISTA 2

Marina Limardo

Desde hace 26 años ejerzo como farmacéutica antroposófica en Argentina, elección que hice al recibirme. En los últimos años de mi carrera universitaria, surgía el interrogante de cómo lograr que un tratamiento medicamentoso no tenga efectos adversos a largo plazo, y que no genere daños en el hígado, el riñón, los huesos. La medicina antroposófica me dio esa respuesta. Luego llegó mi primera angina curada con medicamentos antroposóficos, naturales, y pude notar esa respuesta del cuerpo, donde uno siente que empieza a superar la enfermedad.

En la actualidad siempre me pregunto , de dónde sacar fuerzas para vivir bien, en paz, pudiendo actuar desde el corazón. Y entonces me viene la imagen del ser humano actual expuesto a una infinidad de estímulos materialistas, de los órganos de los sentidos, y una vida espiritual tratando de salir a flote.

¿Que significa estar sano? Es una respuesta que más allá del diccionario, se sabe que es un equilibrio lábil, que puede alterarse en cualquier momento. Al dormir nosotros, en el mejor de los casos, los que podemos dormir bien, planeamos nuestro próximo día inconscientemente, para poder cumplir nuestra misión en la vida; y vivimos la vigilia, con el desafío de hacer eso mismo. Por una distracción, o encuentro con personas que nos generan una emoción o sentimiento determinado, donde se puede activar nuestro ego, heridas pasadas o una consciencia colectiva enferma, terminamos el día haciendo totalmente otra cosa.

Pasan los días, meses, años, y nuestro recorrido terrenal, se va estancando, va perdiendo el rumbo, nuestros anhelos más profundos no tienen respuesta, y comenzamos a encontrarnos con la enfermedad. También ocurre que si tenemos habilidades para desarrollar, y por la cuestión mencionada, no las ejecutamos, esto con el tiempo también puede traer enfermedad.

Entonces viene la segunda pregunta: ¿por qué me acercaría a la medicina antroposófica en estos tiempos, donde se aprende el yoga, la meditación, la decodificación, constelaciones familiares, dietas sanas, deporte, retiros, etc.? Todo esto es importante, ayuda a una higiene de vida, así es. Acudir a la medicina antroposófica, es ir en búsqueda de experiencias que no tienen que ver con el materialismo ni a los estímulos externos de los sentidos mencionados al principio, sino a empezar a tener una consciencia nueva de la vida, del alma, ser artistas de nuestra vida, y también conseguir fuerzas cuando parecen que ya no están. Estas fuerzas son propias, pero son cultivadas cuando empezamos a prestar atención a todo lo natural que nos rodea.

Cuando acudimos a un médico antroposófico, somos escuchados, observados, percibidos, de una manera distinta, mas abarcante, y el médico es otro ser humano que nos acerca otra mirada de la vida, nos cuenta cómo hacer algo para mejorarla, tomar las riendas de nuestra vida y despertar. Despertar nuestro interior dormido, nuestra voluntad debilitada, nuestro entusiasmo, y el dominio de nuestro cuerpo. ¿Como llega a eso? Comenzando con una disciplina como tratamiento. Lo primero que en general se dan son los medicamentos. Eso es algo a lo que yo me dedico. A su fabricación. Pero no es solo eso. Se puede ejercitar la Euritmia, práctica física que involucra activamente nuestro Yo espiritual, la consciencia, y nuestro poder creador de la palabra. Cuando estamos muy agotados, con poca fuerza vital, y no respondemos tan bien a los medicamentos, los masajes rítmicos pueden ser una vía directa a lograr una respuesta. Si tenemos una enfermedad de muchos años, que parece ser incurable, el arte, es una manera de expresar sin palabras, lo que nuestra alma cuenta, sin pasar por la mente. Esto ayuda al tratamiento medicamentoso. Por otro lado está la psicoterapia, que en el caso de la Antroposofía la consulta es de otra naturaleza. Podemos allí empezar a comprender nuestro camino recorrido, amarlo, perdonar y soltar.

Según el tipo de enfermedad existen también terapias complementarias como la Musicoterapia, la Quirofonética, la Gimnasia Bohtmer, la Osteopatía, y todo un universo de conocimiento antroposófico, que da respuestas, provee de imaginación, inspiración e intuición a los profesionales involucrados en el tratamiento.

Muy exhaustiva y profunda es la Psicología Antroposófica. Una posibilidad de ser guiados amorosamente por otro ser humano, (el psicólogo/a), a entender los sucesos de nuestra vida, de nuestro espíritu que reencarna y atraviesa un karma en la vida que vivimos, y en lugar de estar en la posición de víctimas, poder comprender y superar lo que tenga que ser superado.

Desde la prevención en los niños y también como adultos, poder tener una mirada más abarcante de lo que ocurre en nuestra boca, como se relaciona con el resto de nuestro cuerpo y el entorno en el cual estamos sumergidos, los ritmos diarios, etc. Esto es la Odontología Antroposófica. Es poder abordar los procesos inflamatorios que aparecen, más allá de la intervención magistral del odontólogo. Se pueden utilizar sustancias naturales que conservan las partes de nuestra boca, con su nobleza particular.

Volviendo al tema medicamento, es importante destacar que los preparados antroposóficos disponibles en Argentina, a través de la farmacia antroposófica, los de Weleda, que es donde yo trabajo, son algo muy especial. Los procesos de elaboración comienzan desde el cuidado de utilizar una materia prima de calidad. Luego esa materia prima es tratada siguiendo técnicas específicas, que dan por resultado un producto que va a entrar en contacto con el paciente, y va a estimular parte de nosotros que no sabíamos que podía responder. Va a ser siempre una alegría descubrirlo. Comprobar lo sabio y completo que es nuestro cuerpo. El médico va a tener que estudiar mucho, para poder encontrar el medicamento indicado para el paciente. Los procesos que ocurren en el organismo humano, tienen una correspondencia con los procesos que ocurren en la naturaleza. El conocer la naturaleza más profundamente, nos hace capaces de diagramar tratamientos, por parte del médico, y elaborar medicamentos por parte de los farmacéuticos. La idea siempre será, que el paciente aprenda a vivir a su mejor manera, y cuando necesite un empujón para lograr ese objetivo, a nivel físico, anímico y espiritual, todos los tratamientos antes mencionados, podrán ser de gran utilidad.

Otra pregunta es: ¿y el precio? Los precios actuales, son acorde a los costos necesarios para el mantenimiento de la calidad. Somos conscientes de la realidad que atraviesa el mundo, la economía. Adquirir un medicamento Antroposófico significa tener a disposición un potente recurso de salud. Viene en un envase de calidad, para conservar por mucho tiempo ese preparado, sobre todo en los medicamentos que se utilizan como botiquín, los cuales no son utilizados por un período prolongado. Es importante la disciplina mencionada, el cumplir el tratamiento, seguir una dieta, deporte, meditación, etcétera. Eso ayuda a afinar más la percepción del medicamento Antroposófico, que es de naturaleza espiritual, conserva todo lo que vivió en su origen, en la naturaleza, el medioambiente que lo acogió, y el posterior proceso de elaboración.

Los medicamentos que hoy día se utilizan, son fórmulas que han sido utilizadas por más de 100 años por médicos de Alemania y Suiza, en los comienzos y hasta la actualidad, y también en todos los continentes. El origen de las fórmulas más robustas proviene de Rudolf Steiner , creador de la Antroposofía. Sin embargo, con el tiempo se han ido agregando otra fórmulas locales, y de médicos y farmacéuticos, que han tenido resultados.


Todo tipo de pacientes son acogidos por esta medicina.

Desde la niñez es posible tratar con la Pedagogía Curativa en las escuelas Waldorf, asistidas por médicos especialistas en el desarrollo del niño, y con terapias medicamentosas o no. En esta medicina, los ungüentos que se utilizan pueden lograr cambios profundos, con una simple fricción o masaje periódico. Nos valemos de sustancias naturales que despiertan el calor interno que inicia la curación.

Podemos dirigir el medicamento a cada órgano que falla su función , y lograr que no se aísle del resto, que funcione coordinado con los demás órganos.

Para el tratamiento del cáncer contamos con el extracto de muérdago, el cual se dirige directo a nuestro sistema inmune de defensas, para lograr un límite al avance del deterioro. Se puede vivir mejor a pesar de esa enfermedad. En los casos tempranos, se sigue estableciendo un límite para que no avance.

Las enfermedades de la adultez, cuando empieza a acusar daño con el tiempo el riñón, el hígado, los pulmones, el páncreas, los intestinos, etc., es importantísimo el estilo de vida, pero también el acompañar esta recuperación con sustancias que regeneren, muestren el camino correcto de un proceso interno saludable.

En cuanto a los órganos de sostén, como huesos, músculo esquelético, etc., también se consiguen fortalecimientos importantes.

Los animales también pueden verse beneficiados con esta medicina. Las sustancias naturales utilizadas, pueden regular su organismo nuevamente, cuando estos se han visto debilitados , o se han enfermado, por la alimentación industrializada, y también por cargar con enfermedades de la familia en la que viven. El Veterinario Antroposófico “rescata” estos seres sin maldad, y el acto de amor que se genera sanando al animal es inmenso.

En fin, podría seguir mencionando más aportes para el cuidado del paciente desde la Medicina Antroposófica, la Enfermería también, y no se acaba este mundo, pero lo que sí es común a todos es sentir una necesidad genuina de comprender nuestra vida, ya que cuando se comprende se ama.

Una última mención importantísima, es el uso de una cosmética, mejor llamada, cuidado diario natural, donde se le aporta a la piel, extractos naturales que hacen bien no solo al aspecto externo, su mantenimiento, sino que aporta bienestar al sistema nervioso y el hígado. La cosmética Weleda, que es 100% natural, cumple ese propósito.

Para terminar traigo la siguiente reflexión:

Iniciar un camino de sanación, es recorrer un camino, es animarse a ser vulnerable, estar en movimiento, conocer, descubrir nuestra luz y nuestra sombra, atravesar el sufrimiento, alegrarse porque siempre hay algo para aprender, que el presente puede convertirse en una nueva posibilidad, infinitas, desde nuestro ser más interno, que es eterno, y cuando llegue nuestra partida, tener la satisfacción que uno hizo lo máximo que podía mientras vivió.


Marina Itatí Limardo

Farmacéutica antroposófica. Weleda Argentina


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