Relato de una entrevista con Antonio Lattuca

REVISTA 3

Jorgelina Achilli

Antonio Lattuca nacido en Rosario, el 1 de octubre de 1950, esposo, padre y abuelo. De profesión Ing. Agrónomo, de Alma Trabajador para la Comunidad. Ciudadano Distinguido de la Ciudad de Rosario. (abril 2024) por su trayectoria de más de 30 años en huertas agroecológicas urbanas.

Conocí a Antonio, en la primavera del 2018, la propuesta eran 8 encuentros prácticos sobre Agricultura y Huerta, fueron dictados en la Casa del Estudiante, dependencia de la Fac. Cs Médicas-UNR. (lugar al cual no había entrado por 20 años, cuando era estudiante de Medicina siendo Secretaria de Material y Estudio del Centro de Estudiantes, tenía a cargo la biblioteca que funcionaba allí). Al año siguiente, participaría en el Curso de Agricultura BD, el cual fue la invitación a entrar en las esferas de la Antroposofía En un lapso de tiempo se encendieron tantos recuerdos, que no describiré, aunque quería mencionar solo estos para comprender la concatenación de sucesos que, por destino, me llevan hoy a encontrarme con Antonio, a quien admiro por su voluntad de trabajo y el trabajo espiritual conquistado.

El encuentro fue realizado, el martes 9 de junio de 2026. Comenzamos charlando, tomando unos mates, me doy cuenta que la entrevista inicia antes de lo esperado, contándome sus últimas actividades y al considerarlo muy interesante, enciendo el grabador para poder compartirles todo su relato.

-Bueno, Antonio, me contabas que encontraste dos plantas del Alcanfor

- Sí, dos plantas de árbol de alcanfor, los planté en una maseta y el viernes pasado hicimos un encuentro de cuidado de árboles desde el punto de vista antroposófico en uno de los parques-huerta que hay en Rosario, en el Hogar Español, que es un hogar para el adulto mayor. Lo plantamos en homenaje a Ana Blanco, que es una agricultora y una campesina que hoy es huertera en Rosario, hace como 25 años que cultiva y en la parcela que tiene ella lo plantamos ahí.

-Qué lindo, en honor a ella, en vida. Como un pensamiento vivo. ¿Y el otro ejemplar?

-Y el otro aún está en mi casa. Cuidándolo. Aparecerá para alguien.

-Obviamente estamos hablando del Alcanfor por esto de que es una de las plantas que se necesitan para cierta época del año. Antonio, la primera pregunta obligatoria es ¿cómo conociste la Antroposofía?

-Conocí la Antroposofía a partir de la agricultura. Yo empecé con la Agricultura ecológica en el año 87, yo vengo de la militancia social de los años 70, soy de esa generación. Después estudié agronomía porque quería hacer la Reforma Agraria. Cuando me recibí, nuestra generación estaba inspirada por los modelos de Cuba y el Mayo Francés. No conseguía trabajo, estuve un tiempo trabajando en la Cátedra de Horticultura, pero no hacía lo que me gustaba y no me pagaban tampoco. Entonces yo quería hacer huerta para ayudar a la gente que vivía en las villas de Rosario. Hicimos la primera huerta en el año 87’. El año que viene van a ser 40 años. Estoy escribiendo un libro sobre su historia. A partir de eso, creo que fue el año 92, fui a un congreso en la ciudad de Córdoba, donde había gente para intercambio sobre huerta y me dijeron que había unas personas que hacían cosas muy raras en La Cumbre. Decidí ir a conocer ese lugar. Era agosto, era todo un desierto, pero ahí, en ese momento, era un paraíso, estaban todos los almendros florecidos, y yo dije, ¿que hay detrás de esto? Me enteré que existía la agricultura biodinámica. Después, yo no recuerdo bien cómo lo conocí a Eduardo Di Paolo y a Rosmarie Saltzmann. Yo en ese momento también estaba en la búsqueda espiritual y había conocido también gente de otras escuelas espirituales, de ese mantra (señala un cuadro del mantra La Gran Invocación que está en un estante de mi consultorio). En ese momento yo digo, mira, me gustan las dos, le digo a Eduardo y él dice, pedí y en tres días, vas a tener una señal. Pedí tres días, no me llegó aparentemente ninguna señal, pero justo él y el papá estaban por empezar un grupo de estudio, yo digo, bueno, la señal es que empiece con ustedes. Ahí empezamos con Eduardo, su papá que se llamaba Eldo junto a Rosmarie y Adriana Ravisini. Nos juntábamos una vez por semana


- ¿Te acordas cuál fue el primer libro que leyeron?

-Creo que el primer libro fue Teosofía. Después se fue sumando gente. Y al poco tiempo conocí a los que hoy son mis consuegros que también hacían biodinámica en Oliveros. Por medio de ellos conocí, cuando fui a La Cumbre, que eran Los Jardines de Yaya, a Miguel y Gloria, no había nadie y me impresionó, pero nada más. Al año siguiente, fui a un congreso sobre Biodinámica en Villa General Belgrano (Córdoba) en la casa de Rosmarie Mampaey y ahí conocí a Oscar Copelo, es quien tradujo el libro La Fertilidad de la Tierra de Ehrenfried Pfeiffer, Pfeiffer fue discipulo de Rudolf Steiner, su libro fue uno de los primeros sobre Agricultura Biodinámica traducido al español, a pesar de que era abogado y juez. Oscar fue la persona que me acogió, éramos muy pocos, 10 o 15 personas. Hablaban mucho alemán, y yo me sentía como sapo de otro pozo, era la primera vez que participaba de un encuentro de Agricultura Biodinámica. Y gracias a Oscar me sentí parte y desde ese momento se generó un vínculo muy fuerte entre ambos, Oscar fue un ser humano muy generoso conmigo. Y de ahí en más, fui a todos los encuentros de Biodinámica junto con Lucho (Custodio Lemos). Siempre cuando volvíamos decíamos ¿cómo hacemos para llevar esto tan elevado a la práctica acá en las Huertas de Rosario con personas casi analfabetas y sin nada de recursos económicos?. Fue un gran desafío que tuvimos con él.



- ¿Junto a él llevaron la idea, para presentarla a la Municipalidad de Rosario?

-Yo empecé, como te dije, en el 87´, yo solo con otra persona, en la villa de El Mangrullo porque me habían informado que había gente que quería hacer huerta. Ahí lo conocí a Lucho, quien al principio dijo, este ingeniero agrónomo a qué viene…. Él era un empírico, un campesino que estaba trabajando ahí. Y ahí empezamos la primera huerta comunitaria. Con la idea,no conocíamos la biodinámica, pero sí la Agricultura ecológica, no sólo porque es interesante, preservar la fauna y la flora, sino fundamentalmente porque todas las agriculturas ecológicas promueven una agricultura de procesos; donde las personas pueden hacer todo, desde sus semillas, el compost (abono Compuesto), los preparados vitalizadores. Todas las agriculturas ecológicas son liberadoras, generan libertad. Después se dieron muchas casualidades, causalidades ¿cierto? Porque en el 90´ hubo un cambio de gestión en la Municipalidad de Rosario y nosotros hacía un tiempo que trabajábamos con la huerta.

Vivo en Pichincha (Barrio de Rosario) y hacia huerta con la vecinal barrial, en un terreno baldío que había cerca de casa y en la Escuela Almafuerte a la que iban mis hijos que es una escuela estatal. Vamos a hablar con la municipalidad para ofrecerle lo que hacíamos, porque nos parecía que era importante, había una crisis (económico social) como ahora. Y el día que nos estaban por contratar, aparecen personas del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) con un programa Pro Huerta que proponía lo mismo que nosotros estábamos implementando. Ese mismo día, mientras nosotros estábamos esperando que se concrete, se institucionalice la incorporación, aparece el INTA con las mismas ideas. Desde el principio, trabajamos la ONG, la municipalidad y el INTA, con el Pro Huerta, que recién empezaba. Fuimos el primer municipio que trabajó con el Pro Huerta. Se formó una alianza entre las tres organizaciones. El INTA entregaba semillas y nosotros íbamos a los barrios. En Rosario no había INTA, la sede estaba en Oliveros. Antes de que se lance el Pro Huerta, viene el presidente del INTA a La Rural y visita las huertas nuestras porque creía que no era posible realizar huertas en los barrios.


- ¿Dónde estaban las Huertas en Rosario?

- La primera, fue en El Mangrullo porque un amigo me dijo que había gente que quería y como dije antes conozco a Lucho, que ya estaba trabajando. Luego en la Vecinal que ya estaba trabajando, en la escuela Almafuerte que iban mis hijos. Esa fue la primera etapa, hasta que se oficializó en los 90, a partir de ese momento se instalaron muchas huertas familiares, escolares, trabajamos con las escuelas y Centros de Salud, Comedores Vecinales desde el comienzo. En ese momento, la gente tenía patio en sus casas. Fue una época muy buena para las huertas escolares y familiares, hubo una red de docentes huerteros, tengo material, si les interesa el tema. Íbamos a los barrios, ofrecíamos las semillas. Al principio la gente desconfiaba. Recorríamos el barrio y veíamos a la gente que tenía, a lo mejor, una planta de algodón o una planta de salvia que habían traído de su lugar de origen. Golpeábamos las puertas y ofrecíamos semillas. Pensaban que les íbamos a pedir algo. Luego se fueron generando lazos de confianza y vínculos sólidos. Una de las cosas buenas que tenía el programa Pro-Huerta, que dos veces al año, en otoño y en primavera, entregaban un Kit de semillas de temporada de buena calidad. Y las ponía disposición de la gente, las hacia accesibles. Recorríamos las escuelas del barrio, las escuelas que tenían comedores, íbamos al centro de salud. En las instituciones, dábamos charlas y ofrecíamos semillas. Fue una etapa muy linda. Además, una vez al año, organizábamos los Encuentros de Huerta. Incluso en esa época creamos la palabra Huertero- Huertera, porque la palabra en español es hortelano, pero no sonaba bien para el léxico argentino. Y nosotros creamos la palabra huertero y huertera, se originó acá. Teníamos el impulso de que personas pudieran producir verduras no solo para el consumo familiar o escolar, sino para vender. Y bueno, y ahí le propusimos al municipio impulsar un programa que propusiera que personas desocupadas pudieran ejercer el oficio de huertera/o. Para lo cual necesitamos hacer una feria. Habíamos ido en el año 2001 a Porto Alegre Brasil, con Lucho, y habíamos visto ferias de verduras ecológicas. En ese momento a Hermes Binner que era el intendente de Rosario le propusimos implementar una nueva etapa de la huerta el Programa de Agricultura Urbana. A partir del año 2001 nuevamente fue un momento de crisis muy grande. Había un plan,que fue muy criticado, el Plan Trabajar, pero mucha gente se sumó. Dábamos una charla e invitábamos gente de las organizaciones sociales y les proponíamos que busquen terreno baldío que hubiese en su barrio, había una ordenanza municipal que los terrenos baldíos se pueden ocupar y se los exime del impuesto. Esa etapa, fue un momento de crecimiento exponencial. Nosotros éramos muy poquitos, llegaron a haber 10.000 familias, que se sumaron en ese momento de crisis y 700 huertas. Así que los llamamos grupales, se juntaban distintas personas y trabajaban. Esto fue en febrero de 2002 y el 29 de septiembre, el día de San Miguel, inauguramos la primera feria que cuidamos mucho. Se hizo un protocolo para la presentación de las verduras, debía ser muy bonita. Dante Taparelli artista rosarino hizo un diseño, porque se tiene una fantasía que las personas de los barrios son sucias, porque toda la gente que trabajaba era de las villas, que son considerados feos, sucios y malos. Se inauguró la primera feria que fue cuidada. Binner quería primero que se hiciera en La Rural, pero nadie iba a ir, debía hacerse en el centro, lo convencimos y la primera feria que hicimos atrás de La Isla de los Inventos, que en aquel momento no existía, era calle Paraguay y el Río (Paraná) porque si fracasaba, no se veía. Nosotros trabajamos mucho para que esa feria sea exitosa. El Municipio también, por el diseño de las carpas, los manteles a cuadritos, fue el diseño de Dante Taparelli, cuidamos mucho todos los detalles y fue un éxito. En un rato, se vendió todo. De ahí vino la demanda, que en cada distrito hubiera una feria, fue un gran crecimiento. Al año siguiente, ganamos un premio, uno de los diez mejores programas contra la Pobreza, el ambiente y la Inclusión de las mujeres porque empezaron a trabajar muchas mujeres. Creo que las ferias fueron y son muy importantes porque se hace vínculo la gente del centro que piensa que las gentes más pobres son delincuentes y la gente de los barrios piensa que todos los que vivimos en el centro somos nariz para arriba o malas personas. Entonces ahí se dio todo un diálogo y un conocimiento, porque los vínculos sanan, por eso creo que es una de las cosas más importantes que tenemos en Rosario. Nosotros tuvimos que denominar a las ferias "verduras libres de agroquímicos", porque Argentina es el primer país que tiene una Ley de Productos Orgánicos y para poder decir qué es orgánico o ecológico, hay que certificar por una entidad externa, una Empresa Certificadora. Nosotros al trabajar con el municipio y el INTA, no podíamos como instituciones estatales y ONG hacer algo fuera de la ley y por eso nombramos “Verduras libres de agroquímicos”. No podíamos decir orgánico, sin embargo, fue un éxito, junto con el crecimiento de las personas, sobre todo fueron mujeres las que se animaron a vender y personas que tenían vergüenza y hoy, después de 20 años, hay un vínculo fuerte entre esas huerteras y sus clientes. además, para gente del centro encontrarse con aromas, con verduras que se habían perdido, con plantas, con frutas, fue y es algo muy importante.



-Hablanos de los parques huerta

-La mayoría de las cosas nuestras surgieron en la realidad, nosotros no tuvimos “proyectos de escritorio", si bien era una idea, se transformó en ideal, a partir de que la práctica se encarnó. Los parques huerta surgieron porque estamos trabajando en el 2002, en Puente Negro, en un comedor popular, donde la gente necesitaba hacer huerta y no había terreno porque era una villa muy cerrada. y al lado había un lugar que iba a ser un parque: el Bosque de los Constituyentes y se nos ocurrió, ¿por qué no hacíamos ahí una huerta? A pesar que yo era de la municipalidad, la municipalidad no me dijo que no, pero tampoco me dijo que sí. Pero esto de las casualidades-causalidades al poco tiempo vino una persona de las Naciónes Unidas, Marielle Duveling. En general en nuestro país, siempre estamos mirando a Europa, el Municipio se entusiasmó con la idea de parques huertas. Y recién, en 2008, pudimos inaugurar el primer Parque Huerta en Rosario, que se hizo en un terreno del Estado Nacional, para lo cual se firmó un convenio Municipio- Estado nacional para que ceda el terreno. Los Parque huerta están divididos en parcelas, donde cada familia tiene su espacio para cultivar, producir y los Parque huerta son espacios donde lo ambiental, social, educativo y cultural está vivo. La idea de que funcionara en parcelas donde cada una-o puede desarrollar todas sus potencialidades surgió cuando hicimos la primera huerta comunitaria con Lucho en El Mangrullo. Al año. Había producción de verduras, era relativamente exitosa, pero queríamos sumar más personas y convocamos a una reunión con los participantes para ver cómo hacíamos. y nos plantearon que la huerta este dividida en parcelas. Y a nosotros primero nos pareció que iba en contra de nuestros principios. Pero realmente fue muy práctico ya que cada persona puede desarrollar su individualidad, el que sabe mucho, no inhibe al que no sabe, cada uno tiene distintos tiempos y todos pueden ser libres para trabajar a su ritmo. Esa idea fue lo que nosotros implementamos en todos los parques huerta Cada una/o puede desarrollar sus potencialidades. Si bien hay muchos trabajos que se hacen forma colectiva, el cuidado del espacio común, pero a su vez cada uno puede desarrollar su individualidad y al mismo tiempo trabajar en conjunto



- ¿Siempre con el asesoramiento de ustedes?

-Siempre se otorga la parcela con la condición de que se trabaje con técnicas ecológicas y se brinda acompañamiento. A partir de 2005, ganamos varios premios. Ganamos un premio para la Municipalidad, de Medellín, que querían hacer parque huerta como teníamos nosotros. Con ese dinero, que no era mucho, dos de los huerteros de acá viajaron a Mar del Plata, que apadrinamos una huerta en Mar del Plata. Y como nunca habían visto el mar y volvieron entusiasmados y ahí surgió la idea de por qué no hacíamos un viaje todas-os los huerteras-os a Mar de Plata, de intercambio con la gente que estaba trabajando allá y de paso conocían el mar. Con ese dinero que habíamos ganado, y además empezamos a hacer de almuerzos en el restaurante Sunderland, para juntar más fondos. En ese primer viaje fuimos 120 personas. Aún me emociono, debe haber sido en el 2004. Me emocionó porque cuando llegamos al mar, había personas grandes como yo y niños y se hizo un silencio, una cosa impresionante. Al año siguiente fuimos otra vez, luego fuimos a Córdoba, a Mendoza, a Misiones siempre intercambio y a Encuentros de Agricultura Biodinámica.


- ¿Es decir, que estos huerteros que venían de un proyecto municipal, los fuiste integrando a la Agricultura Biodinámica?

-Sí, que conocieran las granjas biodinámicas, que conocieran sus experiencias y huertas que había también en otros lugares. Y conocer otros lugares porque muchos de ellos, nunca habían salido de Rosario.

-Contamos sobre AABDA. ¿Esta qué región sería?

-ABBDA es Asociación de Agricultura Biológico-Dinámica de Argentina. Está dividida en regionales. Fui a todos los encuentros que se hacían en distintos lugares. No recuerdo exactamente el año, tengo una foto que podría enviar, cuando se conformó oficialmente la Asociación de Agricultura Biodinámica, que yo participé, Gloria Lorente fue la primera presidenta ABDA ahí surgió, si bien se hacían estos encuentros, surge oficialmente en Villa general Belgrano. (Córdoba) Con el apoyo de Rosmarie Mampay, se logró que se institucionalizara

- ¿Cómo empezaste a ser Representante de la regional Litoral?


-En el año 2016 tuve la suerte que me invitaran al Gotheanum para presentar esto que te estoy contando y para mí fue, un regalo de la vida y también un susto bárbaro, porque en el salón principal durante 25 minutos, tenía que contar toda la historia mientras era traducido al alemán, al inglés, al francés y al italiano. Fue un gran desafío, pero muy, muy lindo salió muy bien y tuvo muy buen eco. Tiempo después empezaron los cursos anuales. Los cursos nacionales que eran sugeridos desde Alemania. Se da un módulo primero la tierra, segundo la planta, tercero el animal y cuarto de Ser Humano. Cada curso duraba una semana, mucha gente no podía acceder a eso y también es difícil para los agricultores, tomarse una semana. Entonces surgió la idea de hacer cursos regionales que cada zona tenga su curso. Desde el principio, estaba en la asociación y como referente-representante, empezamos con los cursos de regionales. Antes hacíamos cursos pequeños, pero oficialmente son los cursos regionales, uno de ellos vos participaste, y se daban junto a otras personas y también con médicos, participaron Dora (Dora Mantello) y Eduardo (Eduardo Di Paolo) Tuve la suerte de conocer a Rosmarie Salzgman, que era euritmista y pedagoga, con ella como que estábamos en un grupo de estudio y luego cuando llego, Norma Priemer. Ellas también se integraron en el dictado de estos cursos,

En el 2005, cuando nosotros ganamos el Premio de Medellín, con él comenzamos a hacer la “Agenda del huertero y la huertera”. Recién en el 2010 cuando Norma regresa a Rosario, pudimos incluir el “Calendario de siembra de agricultura biodinámica”, ya que ella lo adaptó para el hemisferio sur. En ese momento solo había para el hemisferio norte. Con el tiempo esta Agenda Calendario pudimos hacerla nacional. Y se edita todos los años.



- ¿Con todas tus experiencias desde la Agricultura Biodinámica como fue tu intervención en la Formación en Medicina Antroposófíca?

- La agricultura biodinámica junto a otras agriculturas ecológicas tienen una vinculación muy fuerte con las plantas aromáticas y medicinales pues cumplen un rol muy importante dentro de la biodiversidad de la huerta. Siempre habíamos trabajado con plantas medicinales y cuando comenzó acá (ciudad Rosario Provincia de Santa Fe) la formación de medicina, fui quien hablo sobre ellas. En el Centro Agroecológico Biodinámico, tenemos todo un jardín de plantas aromáticas y medicinales donde se hace la práctica además de la teoría. Está ubicado en zona Sur calle Lamadrid 250 bis. El año pasado (2025) vino gente de todas las formaciones a conocerlo y quedaron impactados porque hay muy pocos espacios vivos, es un jardín grande de plantas medicinales, que le llamamos de plantas madres, porque son plantas que nosotros sacamos esquejes y también las semillas para distribuir y que la gente conozca. Cada planta está identificada con su nombre común, científico y la familia botánica a la que pertenece

- ¿Qué te gustaría destacar?

- Como había comentado, yo soy de la generación de los años 70 y cuando conocí la Antroposofía, encontré la respuesta a todo lo que yo venía buscando. Incluso la parte social de la Antroposofía que es la menos conocida, en realidad, la menos implementada. En el primer encuentro que yo fui en Gálvez (ciudad en la provincia de Santa Fe) se habló de toda la parte social, Rudolf Steiner llama la economía asociativa. Una frase que me gusta mucho de Stainer dice: “En el pasado, el trabajo fue tributo–cada uno trabajaba para el señor feudal-. y en el futuro, el trabajo será una ofrenda. Entonces trabajo con mis fuerzas porque amo la humanidad. Y pongo mis fuerzas a su disposición.”

En la Economía asociativa cada uno retira lo que necesita. No somos conscientes, que todo lo que nosotros tenemos lo hizo otra/o, todo lo que está acá, lo hizo la humanidad. Antes, otros seres que hoy no están encarnados crearon todas estas cosas para nosotros, hay una reciprocidad de la que no somos conscientes. Él habla que la economía asociativa, cada persona porta lo que tiene para dar y retira lo que necesita, no todos necesitamos lo mismo. Por ejemplo, yo, tengo tres hijos que ya están ubicados, por lo tanto, ya necesito muy poco y puedo brindar y compartir mi experiencia sin recibir remuneración. En otra época necesitaba una remuneración porque mis hijos dependían económicamente de mí. Tendríamos que tener un nivel de conciencia donde cada uno pueda aportar lo que tiene y recibir solo lo que necesita. Ya hay gérmenes de esto, por ejemplo, las experiencias de la agricultura sustentada por la comunidad, donde cada persona, el agricultor produce, cultiva, y un grupo de personas que son co-agricultores trabajan todo el tema de la comercialización y ayudan al agricultor para que pueda mantenerse y le dice que necesitamos para alimentarnos. Al principio de año se hace una reunión con todos los agricultores ya sabe que, con esa económica, se mantiene, no depende del mercado. Y cada co-agricultor recibe a cambio los alimentos que necesitan. De esta manera, los agricultores saben con qué cuentan y no dependen de los vaivenes de la economía, si vende más tiene un plus. Acá en Argentina, hay algunas experiencias, esto surgió primero en Japón después de la guerra y hoy hay en todo el mundo y yo creo que es algo con futuro. Esto es lo que plantea Steiner, cada uno co – agricultor aporta lo que puede y el agricultor pone toda su energía en los cultivos, se dedica a cultivar. También hoy vivimos en una sociedad muy esquizofrénica porque en el principio, el cultivo de la tierra era sagrado. Los Seres Humanos eran recolectores. En América, los que cultivaban la tierra eran los chamanes y en Europa los sacerdotes. Porque arar la tierra, era como profanarla. Y hoy estamos en el otro extremo, donde prácticamente el ser humano no participa, lo hace casi todo la máquina. Y la palabra humano viene de humus. Entonces nosotros tenemos que volver a enamorar a los jóvenes del oficio de cultivar la tierra. La palabra cultura viene de cultivo, de cultivar. Cultivar viene de culto. Estamos en un momento en que se considera la agricultura como el oficio más bajo en la escala social, a pesar que la agricultura nos da todo. Primero, los alimentos, después las plantas medicinales, después la fibra para la ropa, los materiales para el hábitat, sin embargo, no está valorado. Hoy el desafío es ¿cómo hacemos para enamorar a los jóvenes de este oficio?

Con esta idea, nosotros estamos haciendo acá un curso de oficio de huertera/o biodinámico. La idea surgió porque mucha gente me llamaba porque quería una la huerta ecológica y la gente que yo conocía el oficio estaba ocupada, entonces se me ocurrió hacer este curso para jóvenes de la villa. Cada joven recibe una beca económica de una madrina o padrino, para poder hacer el curso. Con la misma idea de la Agricultura sustentada por la comunidad, personas sostienen solidariamente, sin ningún interés mezquino, a las-os jóvenes Ya es el cuarto año, ya hay un grupo que está ofreciendo un servicio de huerta a domicilio y están brindando cursos taller, lo hacemos en el mismo restaurante (Sunderland) que queda al lado de la huerta se implementa en sus terrenos que están al lado de una Villa. En este curso estamos implementando la idea, es un ejemplo economía asociativa,

Una forma donde las personas donan, amadrinan, apadrinan. Rudolf Steiner refiere que hay tres tipos de dinero; el dinero de donación, que el que lo recibe tiene ser consciente que alguien te está donando, el dinero de intercambio y el dinero de préstamo. Son tres clases de dinero que no tenemos casi consciencia. Y lo nuevo que hay también, que por suerte ahora se están empezando a implementar en la Argentina, son los bancos Tríodos, que surgieron en Holanda y en Alemania, los conocí en España, y ahora se está haciendo acá en América Latina, son bancos que prestan dinero solo a emprendimientos sociales y ambientales, porque también uno cuando deposita el dinero en el banco, ese dinero en vez de destinarse a cosas contra de la Humanidad, a la droga, a productos que contaminan, etc. el banco se lo destina a proyectos para el bien de la humanidad.

Hace más de 100 años Rudolf Steiner dio el curso de Agricultura Biodinámica fue en su último año (de vida) en 1924. El 20% de la población de Alemania vivía en el campo y actualmente solo un 3-4%. En América Latina, Argentina y Uruguay son los países más urbanos. Por lo tanto, el desafío hoy es como implementar esta agricultura en la ciudad ya que fue pensada para lo rural cuando gran parte de la humanidad vivía en el campo. Como continuarla en la ciudad. Como la mayoría vivimos en ciudades y pueblo, yo creo que es un muy importante, que por primera vez se crea un espacio de Agricultura Urbana Biodinámica esto es nuevo, y tendrá un rol muy importante hoy es tan solo una semilla que va florecer

- ¿Cómo articulas en el discurso estos conocimientos o saberes de la Antroposofía y transformarlo a un proyecto político o popular? ¿Lo podés plantear?

-Como dice Steiner, fuimos encarnando las cosas. Es decir, fuimos llevando a la práctica, primero la agenda y luego, incluimos en 2010 el calendario de agricultura Biodinámica. Desde el 2008 al 2010 tuvimos apoyo de Italia, yo era funcionario, coordinaba el programa del municipio. Yo podía hablar algo de biodinámica, aunque no podía hablar todo el tiempo porque tenía un rol de gestión. Pero bueno, con ese dinero contratamos en ese momento. a Fabián Baumgratz, que era un joven que estuvo trabajando dos años con nosotros y también a René Piamonte, ingeniero agrónomo, para dar el tema de agricultura Biodinámica. Como dice Steiner en Filosofía de la libertad, que nadie tiene que imponerle nada a otro, son más importantes los hechos Creo que hoy desde la antroposofía y la biodinámica tenemos que abrirnos. Ya lo decía Steiner en aquella época, hay un hambre por lo espiritual y hoy en día es más evidente que en ese momento. La Antroposofía surgió primero de la Sociedad Teosófica, Rudolf Steiner critica mucho a lo cerrado y a la tendencia a la secta. y él habla incluso de ese secretismo negativo. Y en este curso de oficio para chicos que son casi analfabetos, hacemos los preparados, usamos el Calendario Biodinámico, compostamos con todos los preparados biodinámicos, todo lo aplicamos en la práctica. Lo llevamos a lo vivencial. Incluso viene la Dra. Dora Mantello una vez por mes, para escucharlos y ver de qué manera ayudarlos a que puedan ser conscientes de sus potencialidades y están muy entusiasmados

Tienen una sed de todas las cosas por supuesto simples aquello accesible a su experiencia., Rosmarie quien fue euritmista y maestra Waldorf, que se formó allá en Suiza. Al regresar trabajó en una de las escuelas en Buenos Aires. y después vino acá (Rosario) y le toco trabajar en una escuela en villa. Ella ahí trató de implementar todo. y cuando se jubiló hizo un librito con todas las vivencias que había tenido en Villa y se lo dedicó mis hermanos de la Villa que me enseñaron a pensar con el corazón. En toda mi experiencia también con la gente más simple, se hacen estas cosas desde la biodinámica de manera vivencial.

- Para ir finalizando, contamos sobre el libro, hoy me sorprendiste con esta noticia.

¿Podrías adelantarnos algo?

-En el año 2020, yo ya estaba jubilado. El municipio ganó un premio de 250.000 dólares por el programa nuestro y el proyecto cinturón verde, como la ciudad que más prevenía el cambio climático. Las autoridades se comunicaron conmigo y me solicitaron que les cuente la historia, porque la conocían eran nuevos en la gestión municipal. Yo tenía tres cajas con todas cosas archivadas de la historia de la agricultura y pensé mañana mis hijos cuando yo no este lo queman todo. Fui al Museo de la Ciudad para decirles. tengo material sobre la historia Agricultura urbana de la ciudad y sería bueno que quede en archivo, primero me dijeron “ni” y después les dije- por esta mirada que tenemos siempre a Europa- les dije que nosotros teníamos cosas en el Museo Reina Sofía de España como plantas medicinales y semillas. Recién ahí aceptaron. Durante todo un año, estuvimos trabajando haciendo archivo vivo, es decir, entrevistas a distintas personas que trabajaron con el programa desde funcionarios públicos hasta huerteras-os, gente que colaboró desde Italia, de la FAO. Mi nieta (Belén Lattuca) vino a estudiar Comunicación Social y surgió la idea de hacer un libro. Lo queremos terminar y editar para el año que viene cuando se cumplen 40 años. Mi nieta sola no podía y se sumaron a dos periodistas de Rosario, Sonia Tessa y Ricardo Robins.

- ¿Querés dejarnos una frase?

-Te digo dos que me gustan mucho. Una la dijo Steiner, cuando se inauguró en Estados Unidos, un grupo que estudiaba lo social, que dice- me la sé de memoria:

“Penetre nuestro sentir, en el centro de nuestro corazón, e intente unirse en amor con los Seres Humanos de igual meta. Y con los espíritus que con benevolencia observan desde arriba nuestro serio y cordial aspirar, fortaleciéndonos desde esferas luminosas e iluminando nuestro amor.

-Gracias.

- Esta cita es auténtica, cuando conocí a Norma (Priemer), le pregunté, porque hay muchas frases que se le adjudican a él y también está bien traducida. También me gustaría rendir homenaje a Norma Priemer y a Rosmarie Saltzmann que tuve suerte de poder conocerlas. Fueron mi libro vivo de cabecera, cualquier consulta, cualquier duda que tenía, a ellas les consultaba. Incluso tuve la suerte, en el 2018, de ir nuevamente  al Goetheanum, hubo un congreso. Estaba Norma quien durante varios años hacía las visitas guiadas, e hizo para nosotros y para otras personas que venían de Argentina una visita especial y muy linda.



-Antonio háblanos sobre tu distinción como Ciudadano Distinguido, de la ciudad de Rosario.


-
En el año 2024, el acto se hizo en el consejo municipal, en reconocimiento a mi trabajo en la agricultura ecológica en Rosario, y fue un acto muy vivo, muy lindo, donde vinieron muchísimas huerteros y huerteras de Rosario, autoridades, gente de distintas actividades. Y una de las cosas importantes que nosotros logramos acá es hacer una agricultura, esta agricultura ecológica, encarnada en los lugares más pobres, y también la transformación una imagen que me olvide de decir, el compost se hace con los descartables, con la basura. Cuando el Ser Humano la procesa de determinada manera, surge el humus que de ahí surge la palabra humano. Estas personas, casi descartadas por la sociedad que viven en las villas, fueron las que pudieron transformar estos lugares que eran basurales en pequeño oasis que hay en Rosario, que son los parques huertas, y en producir alimentos sanos por primera vez en Rosario accesible a cualquiera. Es una imagen que me gusta decir. Y yo de la gente más pobre, una de las cosas que aprendí es la alegría. Porque viven en condiciones difíciles. Si nosotros estaríamos en esas condiciones, no sé si podríamos superarlas, pero ellos en cualquier momento festejan, festejan y tienen ese pequeño momento de alegría. Estos viajes que hicimos, fue una cosa maravillosa, de ver cómo disfrutaban, tienen una capacidad de asombro como los niños.

Quería contarles que la semana pasada se firmó un convenio entre el Municipio de Rosario, la Fundación Demeter Argentina, certificadora de agricultura biodinámica y la Asociación Argentina para la Agricultura biodinámica AABDA, es convenio de colaboración para hacer más agricultura biodinámica dentro de la ciudad de Rosario. Vino el presidente de AABDA, Juan Martín Richter, también dio él una charla abierta sobre la producción de semillas desde el punto de vista de la biodinámica. Esto es inédito, aunque también tenemos la particularidad en Rosario, que el Curso de Formación en Medicina Antroposófica se dicta dentro de la Universidad. Esto también es algo de la institución como el Municipio de Rosario.

Esto es algo muy importante para el país y para el mundo también. Es una apertura.



-De hecho, el Curso de Agricultura Biodinámica se dictaba en la Casa Del Estudiante, que por una cuestión edilicia esta se cerró. Pero también fue una apertura.


- Claro, nosotros también lo damos en estos lugares. Son muchos años de trabajo. También se da una materia electiva sobre plantas medicinales. Y este año empezó una electiva la Medicina Antroposófica, como materia electiva. Y tenemos un montón de cosas, con un primer a hacer asesorías dentro de Sunderland, pero queda el lugar ya queda chico y ahora estamos haciendo en la Carrera de Medicina con la Cátedra de Salud Ambiental, una huerta en la facultad. Se va a hacer un vivero grande donde estos chicos van a trabajar, una parte para la facultad y otra para ellos.

- ¡Qué linda iniciativa! Siempre veo que los grupos de WhatsApp siempre publicás El calendario del alma, una traducción para el hemisferio norte y el hemisferio sur. Esta vivencia tuya de la Antroposofía, porque sos como el guardián de este calendario. ¿Cuál es la importancia a tu criterio o lo que vos sentís?

-El calendario te conecta con la vivencia que uno tiene en ese momento. Una de las cosas más importantes que plantea la Antroposofía y también la Biodinámica es el tema de los ritmos. Steiner, hizo este calendario para meditar una vez por semana, en una frase relacionada con el momento del año, no sólo con la parte de las estaciones y también con la relación de las fiestas cristianas. Cada semana meditarlo abre puertas. Steiner dice que la meditación es el único acto libre que puede hacer el Ser Humano en esta encarnación, es muy importante y él también genera una forma de meditación muy práctica y muy llevada a. lo concreto, a lo encarnado y a diferencia de otras. Bueno, todas las escuelas tienen algo bueno. No critico a las otras, pero él lo hizo bien para la época del Alma consciente, que es la época que estamos viviendo nosotros, en este momento y de poder vivenciar, entrar en el ritmo de lo vivencial de cada estación. En conexión con los seres que nos acompañan. Estos seres, son invisibles, seres elementales son increíbles cuando uno se compromete y empieza a trabajar la tierra, estos lugares que eran basurales, ver cómo se transforman. O sea que todos estos seres elementales cuando uno empieza, te ayudan.

Siempre cuento el tema de uno de los lugares, que fue Molino Blanco, un lugar que era un basurero y en poco tiempo se transformó en un lugar nuevo. Incluso hay una tesis de maestría de una ingeniera agrónoma, que cita como empezaron a aparecer mariposas y pájaros que no había en otro espacio. Cuando uno empieza, todos estos seres también se conectan y ayudan.

-Muchas gracias, Antonio.



Días después me envía un audio, agradeciendo la entrevista y recita la letra de una canción de Peteco Carbajal, que me gustaría compartirles:

“El Amor es el proyecto,

es el Cosmos caminando

Para alcanzar la Utopía

y volver a ser Hermanos.

Hay que refundar el Templo,

Sin odios ni mercaderes.

Por el fin de la pobreza,

Por los seres elevados”.


Entrevistadora: Jorgelina Achilli

Médica en Ayurveda y Formación en Antroposofía.

Vocal titular AMAA

Foto: Valentin Schoenfeld

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