La Duda
REVISTA 2
Inés María Iturralde
¿Reconocemos la Duda como una fuerza que vive en nuestra alma?
Es una resistencia que aparece en nuestro pensamiento y que retrasa una decisión entre dos o más pensamientos. ¿Queremos transformar este aspecto de nuestra personalidad?
¿Qué es la Duda?
La duda es la vacilación o indecisión que se tiene entre dos o más juicios o decisiones. La palabra deriva del verbo dudar procedente del latín dubitāre : vacilar entre dos cosas.
En el planteamiento filosófico: “cogito ergo sum”, “pienso, luego existo”, Descartes llega a la conclusión de que el pensar es una prueba de la preexistencia del ser (no se puede pensar sin antes existir). Él establece la duda metódica como herramienta, la cual nos permite dudar de todo cuanto existe. Así, establece que se puede dudar de todo, menos del Yo que duda, es decir, de su Ego. Éste existe indudablemente y tiene una base concreta en lo real.
Rudolf Steiner nos dice en el Bhagavad Gita (era proto-hindú), que la gente en esa época no decía “yo pienso, yo siento, yo quiero”, esto es algo que se generó en la 5ta época post-atlante. (1)
El camino de la autoconciencia fue preparado por Krishna en la última época del Bhagavad Gita (Arjuna presenciando una lucha fratricida en el campo de batalla). Es ante el horror de esa contemplación que surge el diálogo con Krishna.
La autoconciencia es la conciencia del “yo soy”. Es una experiencia interna, que también es individual.
En los tiempos antiguos, la gente no decía "yo pienso". Ellos se encontraban a sí mismos cuando eran reconocidos como pertenecientes a un determinado grupo, cultura, etc.
Después del Misterio del Gólgota, Cristo (Ser Solar) nos trajo algo que vino del cosmos. Él es el representante del “Yo” de toda la humanidad (Yo Verdadero).
La conciencia Crística es la unión del Yo individual con el “Yo” de toda la humanidad. Cuando como humanidad hayamos conquistado esta conciencia, no podremos sentir felicidad si nuestro prójimo sufre.
Rudolf Steiner dice que nuestro Yo es la única intuición verdadera que poseemos. Nadie nos tiene que explicar (nivel cognitivo) que “yo soy”. Tampoco nadie puede decir “yo” por mí.
Volviendo al tema de la duda hay un aspecto positivo y otro negativo.
En relación al aspecto positivo, muchas veces uno duda porque no tiene toda la información para llegar a una imagen más clara y completa. Quizá se necesite más tiempo para que algo madure internamente para llegar a un conocimiento más acabado de la situación. En ese sentido la duda es un buen aspecto en nuestro pensar.
En este artículo nos ocuparemos del hábito negativo de la Duda que vive en el pensar, no dejándonos decidir por un pensamiento o por el otro.
¿Dónde se presenta la Duda en el alma?
¿Qué efecto provoca en la propia vida?
Lema
Enigma tras enigma surge en el espacio.
Enigma tras enigma fluye en el tiempo.
La solución la trae solo el espíritu que se realiza,
más allá de las lindes del espacio,
más allá del correr del tiempo.
R. Steiner
Este lema nos recuerda nuestro origen espiritual y eterno, que es nuestro “yo soy” (Yo Espiritual, Yo Superior). La realidad del “yo” no pertenece a este mundo. El Yo necesita de un cuerpo y alma (la personalidad vive en el alma) para realizar las tareas que vino a desarrollar en la Tierra.
La Duda como un hábito nocivo forma parte de nuestras sombras. La duda vive en la capacidad anímica del pensar.
Cuando el Yo trabaja en el pensar, es capaz de establecer prioridades y jerarquizar los pensamientos, sabiendo que hay pensamientos esenciales y otros secundarios para realizar una meta que nos hayamos propuesto.
En la época actual la humanidad ha cruzado el umbral espiritual. Esto nos dice que las fuerzas anímicas (pensar, sentir, voluntad) que antes estaban unidas por el Yo, ahora comienzan a separarse produciendo una serie de patologías.
Se puede observar uno de estos fenómenos en las fuerzas de la distracción que hoy actúan en el alma humana. Estas fuerzas parten y dividen la “atención”.
Dónde nuestra atención está, allí está nuestro Yo. Con las fuerzas de la atención creamos realidad. Cuando nuestra atención está dividida, también lo están nuestras fuerzas vitales. De esta manera nos vamos enfermando y otras fuerzas que no son las del Yo, toman su lugar.
¿Qué fuerzas viven en nuestro pensar?
En nuestro pensar tenemos luz y oscuridad, verdad y error.
En una luz muy intensa no podemos ver, en la total oscuridad tampoco.
Para que un conocimiento no se vuelva tóxico, debemos poder llevarlo a la realidad.
La idea (luz) necesita de la forma (oscuridad) para poder ser llevada a la tierra.
Goethe nos decía que los colores estaban en el medio de una batalla entre la luz y la oscuridad. Los colores nos permiten ver en forma atenuada la luz bajo un fondo de oscuridad. La luz y la oscuridad nos permiten ver contrastes. Para transitar el camino del medio necesitamos de la luz y de la oscuridad.
En la montaña existe una condición climática para los esquiadores llamada “luz plana”, uno queda cegado por la luz y pierde la percepción de la profundidad y de los contrastes.
Lo mismo ocurre cuando hay una oscuridad.
¿Cómo manejamos esta situación en ambos casos? Llevando nuestros ojos a nuestros pies, “sintiendo el espacio y experimentando el tiempo” (tenemos que ir más lento). Vamos del sentido de la vista más relacionado con el pensar, al sentido del tacto más relacionado con el sentir. Pasamos de la cabeza al cuerpo (corazón).
Las polaridades viven en el alma, así como las fuerzas de simpatía y antipatía.
Solo somos conscientes de una pequeña parte de la vida del alma. La conciencia es como una antorcha que ilumina “determinadas áreas” del alma. Lo que yo pienso con el “Yo de la consciencia ordinaria” es solo la superficie de lo que ocurre en el alma. La verdadera actividad de nuestro Yo actúa en las profundidades del alma. (2)
¿Qué relación tiene esto con la Duda?
Cuando tenemos una duda, hay dos pensamientos que tienen el mismo peso. No terminamos de decidirnos por el uno o el otro.
En la Duda nos encontramos con una resistencia emocional. Aparece miedo al error. Rudolf Steiner nos dice que es por medio del error que uno entra al mundo espiritual. Por medio del error, uno aprende.
En la vida cotidiana muchas veces cometemos “errores” teniendo luego la oportunidad de “corregirlos”. De esta manera “aprendemos”.
Al “Yo” se lo conoce en la acción.
En la Duda está faltando la presencia del Yo que está siendo tomado por fuerzas emocionales, perdiendo de esta manera la capacidad de decidir.
¿Qué instancia en nosotros es capaz de “darse cuenta” de lo que opera detrás de la duda?
Esa instancia es nuestro “Yo” (Yo Superior), es la parte eterna en nosotros. El Yo Superior no es el Yo de la conciencia ordinaria.
El Yo de la conciencia ordinaria es sólo una imagen del Yo Superior.
El Yo de la conciencia ordinaria entra en la inconsciencia cuando vamos a dormir. ¿Quién es el que se da cuenta de si he dormido bien? Es la instancia que nunca duerme, nuestro Yo Superior.
Una de las maneras de conectarnos con nuestro Yo Superior es por medio de la meditación. Pero hay otras maneras de poder encontrarlo.
El Yo Superior tiene que poder ser experimentado para darnos cuenta que es diferente a la personalidad.
Yo tengo una personalidad que vive en el alma, junto con las capacidades anímicas (pensar, sentir, voluntad). Además, tengo un cuerpo. Éstos son transitorios. Pero yo no soy ni la personalidad, ni el cuerpo. Aquí establecemos una diferencia entre el ser, y el tener. El “Yo Espiritual” es mi parte eterna.
Por lo tanto, yo soy “sólo un espíritu”, que cuenta en esta vida con una personalidad que vive en el alma y además un cuerpo, que corresponde a esa personalidad.
Muchos conflictos surgen por no tener clara esta diferencia. Esto se puede observar en las incomprensiones entre las personas, las guerras etc. En esta época materialista nos identificamos demasiado con la personalidad, olvidándonos de nuestro origen espiritual. Creemos que somos la personalidad. No nos damos cuenta que tenemos una personalidad, que es un vehículo y a la vez una herramienta que necesitamos para realizar las tareas que vinimos a cumplir aquí en la tierra, pero nuestra verdadera esencia espiritual, es nuestro Yo Soy.
El representante del Yo Soy de toda la humanidad es Cristo. Cuando estamos en contacto con nuestro “Yo” (Yo Espiritual) estamos en contacto con nuestra esencia, por lo tanto, con Cristo.
En la Duda el elemento faltante es el Yo. El Yo es el que se decide por uno u otro pensamiento. La Duda es parte de nuestras sombras que vive en el pensar anímico.
Debajo de la Duda encontramos un miedo muy profundo al “conocimiento del mundo espiritual”.
Cuando nos quedamos entretenidos con la Duda, nos quedamos sin fuerzas disponibles para la acción. Es por medio de la acción que uno puede conocer a su Yo. Y es por medio del error que tiene la posibilidad de evolucionar y ayudar de esta manera a la humanidad y al mundo. Es necesaria la acción del Yo para poder conocerse a sí mismo.
Recordemos nuestra verdadera naturaleza. Permitamos a nuestro “Yo Soy” que vive en nuestro corazón, actuar.
La Duda como hábito nocivo habita el lugar del Yo en nuestro pensar. Esto ocurre cuando perdemos la conexión con nuestra esencia.
Concluyo este artículo con la primera estrofa de la Piedra Fundamental de Rudolf Steiner.
“Alma humana, tú vives en los miembros que por el mundo del espacio al ser del mar espiritual te llevan.
Ejercita el recordar espiritual en lo profundo del alma,
donde en el obrar del ser creador de los mundos,
nace el propio yo, en el yo de Dios,
y vivirás verdaderamente en la entidad cósmica del hombre.
Pues obra el Espíritu Padre de las alturas,
generando ser en la profundidad de los mundos.
Serafines, Querubines, Tronos,
Haced resonar en las alturas lo que eco encuentra en las profundidades.
Esto dice Ex Deo Nascimur.
Oyen esto los espíritus elementales del este, oeste, norte, sur.
¡Quieran los hombres oírlo!"
Rudolf Steiner
Lic. María Inés Iturralde.
-Psicóloga Clínica (adolescentes, adultos y adultos mayores).
-Postgrado en trastornos de ansiedad (AATA)
-Postgrado en EMDR (eye movement, desensitization, reprocessing)
-Curso de Medicina Antroposófica (AMAA)
-Psicoterapeuta Antroposófica. Título internacional (Dornach)
- “Train the Trainers” course. (Inglaterra).
-Presidente fundadora de la asociación Argentina de Psicólogos Antroposóficos (AAPsiA).
-Supervisora clínica.
-Conferencias y talleres.
-Docente.
Referencias
(1) “Bhagavad Gita” Rudolf Steiner
(2) “El karma de la mentira”. Conferencia 19. R. Steiner.
© 2026. All rights reserved.


