La Boca espejo de la biografía, un acercamiento al libro de Enrica Dal Zio

REVISTA 3

Anabela Lancelotti

Así, La boca espejo de la biografía se llama el libro que llegó a mis manos y a las de mi compañero Diego Fornes la tarde del domingo 10 de agosto de 2025. Estábamos por empezar la clase de Arteterapia del Posgrado en Medicina y Psicoterapia Antroposófica, Troncal 3 y la docente a cargo, Gabriela Osman Polak, antes de arrancar la clase en la que íbamos a construir la esfera, el primer cuerpo platónico, hizo la pregunta: ¿los odontólogos? ¿dónde están los odontólogos? Y ahí nos entregó este hermoso Regalo. Nos explicó que la autora, Enrica dal Zio, lo enviaba desde Italia para los odontólogos de Argentina. La gratitud fue inmensa, habíamos vivido algo especial.

No sé bien cómo pero decidimos empezar a traducirlo, se sumó Liliana Jurovietsky, terapeuta artística del habla argentina y formamos una tríada que quería traducir para terminar de descubrir este gran tesoro. Desde allí surgió en mi un impulso de compartir estos conocimientos recibidos para seguir creando este puente entre la boca y el lenguaje

En su obra Enrica Dal Zio además de explicar en detalle las bases fundantes de la terapia artística del habla muestra como ésta y la Dentosofía, una terapia odontológica basada en la Antroposofía, se han encontrado, nutrido y potenciado mutuamente en el tratamiento interdisciplinario de los pacientes. Lo maravilloso fue descubrir que los conocimientos que ofrecen estos textos son muy valiosos no solo para los odontólogos que hacemos Dentosofía sino para todo tratamiento que haya que realizarse en la boca así como también en el resto del cuerpo.

Ambas disciplinas comparten el enfoque terapéutico antroposófico, basado en la convicción de que en el Ser Humano existe una instancia —el yo— que, trabajando intensamente sobre sí misma, en una acción de buena voluntad amorosa y continua, puede provocar cambios incluso en la estructura física de la boca y la forma de hablar, con el fin de transformar el obstáculo que representa un «desequilibrio» en la oportunidad de una manifestación mayor y más activa de la individualidad

La Dentosofia propone una autoterapia y un «camino» guiado y acompañado por un dentista que, basándose en el patrimonio del pensamiento antroposófico de Rudolf Steiner, pone el acento en la conexión entre el equilibrio, en particular de la boca, y el equilibrio del ser humano en su entorno, el mundo. Utiliza un aparato llamado activador para corregir las funciones neurovegetativas de la respiración, la deglución, la succión, la masticación y la fonación. Se coloca entre las arcadas dentales, como protector bucal para deporte y está disponible en diferentes formas según el tipo de boca. Utiliza las fuerzas y los movimientos que se producen durante estas actividades naturales. Se lleva puesto el activador durante el día, de forma activa para realizar ciertos ejercicios, como morderlo de forma consciente, pero con delicadeza y lentitud. Por la noche, en cambio, se lleva de forma pasiva.

La terapia artística del habla tiene dos características que no se encuentran en ninguna otra disciplina de renovación del lenguaje o técnica de interpretación y dicción artística:

. Una búsqueda del origen profundo y arquetípico de cada sonido del alfabeto en la fonación misma y

. La consideración del aire como caja de resonancia en la que la voz encarna, al encontrarlo, el sonido.

El activador, al igual que la arteterapia de la palabra, anima al paciente a trabajar activamente para mejorar su boca, su respiración, deglución, masticación, con ello la postura y por supuesto su lenguaje. A diferencia de lo que ocurre en el tratamiento odontológico convencional, en Odontología Antroposófica la terapia se basa en la convicción de que cada ser humano tiene un potencial de equilibrio espiritual arquetípico, sin embargo, la expresión de este equilibrio a menudo se ve dificultada por autolimitaciones inconscientes, tanto psicológicas como físicas, que el paciente ha creado en respuesta a sus propias experiencias. El propio proceso terapéutico sólo puede desarrollarse verdaderamente en la búsqueda de una conexión con este potencial espiritual ideal, que generará cambios y beneficios en lo físico como ser: una oclusión y una masticación armoniosas y libres.

La arteterapia de la palabra se basa en la idea de que existe un organismo del lenguaje basado en una boca y una respiración equilibradas, que es al mismo tiempo expresión y portador de rasgos profundos de la personalidad, la expresión lingüística correcta y la capacidad de moldear bien las formas originales de los fonemas equilibran no solo lo que oímos, sino también al ser humano en sus funciones físicas, psicológicas y espirituales

Restablecer el equilibrio funcional en estos dos ámbitos (CAVIDAD BUCAL y sus funciones y EL HABLA) conduce siempre a una transformación de la personalidad del paciente, así como a la conquista de un nuevo nivel de conciencia y a una mayor libertad de la persona.

En el libro la autora nos comparte cómo es posible trabajar desde la terapia artística del habla la Verticalidad y Postura para lograr una respiración profunda ya que una respiración profunda y equilibrada requiere una postura erguida, que se sitúe en el centro de las tres direcciones del espacio: arriba-abajo, derecha-izquierda, adelante-atrás. Gracias a una respiración bien guiada, todos los cuerpos entran en una comunicación más armónica. Así se manifiesta un primer efecto de una buena respiración, que permite conquistar el espacio y encontrar la propia postura y, en ella, el propio equilibrio interior. De este modo, se llega a tener un punto de vista propio y a expresarlo. Esto permite formar pensamientos sobre el mundo que nos rodea y entrar en una interacción consciente y autónoma con él. El hombre podrá así comenzar a ejercer su propio pensamiento

En la relación entre la arteterapia de la palabra y la odontología, un tema central es el control consciente de la lengua, ayudarla a encontrar su posición óptima en el paladar, asegurando su espacio en la boca y su movilidad, tanto en una deglución correcta como en la formación y articulación de los sonidos. La lengua es un complejo muscular muy importante que realiza miles de movimientos por día, si estos están mal realizados causan estragos tanto en los dientes como en la morfología bucal. Cuando la lengua pasa de ser un elemento solamente funcional para ser artístico creativo, cuando el sonido además de expresar el significado expresa la esencia del elemento que se habla, este proceso terapéutico deja de ser coercitivo y pasa a ser un enriquecimiento de la expresión de uno mismo y una profundización de las cualidades del mundo; entonces la lengua toma su lugar correcto en la cavidad bucal

Es posible ejercitar y lograr afianzar una correcta posición de reposo lingual gracias al trabajo de la terapia del habla. Esta posición es la que la lengua adopta cuando se pronuncia la letra N. Para comprender el valor de esta posición correcta de la lengua, vale la pena profundizar en algunos aspectos del fonema N. El fonema N, en forma condensada, es una expresión de las energías de la región del zodíaco de Piscis. R. Steiner asocia a la región de Piscis con el psiquismo, es decir, esa forma de pensar que percibe al hombre en equilibrio cuando está en el centro de su alma, la psique, la domina y toma conciencia de ella con el tiempo.

«Cuando entonamos la N, podemos imaginar una planta trepadora que se enrosca en espiral alrededor de un palo. Cuando entonamos la N, se crea una enredadera como esta». La N es un proceso que irrumpe en nuestra conciencia porque, aunque se dirige con una ligera simpatía hacia el mundo, se separa de él con una ligera antipatía, favoreciendo así la conciencia. La N resume en sí misma armonía y autoconciencia, fusión y distancia al mismo tiempo. Esto es algo que se puede comprobar a menudo en el consultorio: como el paciente que trae una lengua baja, hipotónica, mal posicionada, no ubicada en el punto de fonación de la N en reposo, no presenta esta actitud de conciencia, de estar en el centro de su alma, dominarla y tomar conciencia de ella. Más bien se los nota distraídos, hacia afuera, extraviados. El psiquismo es la corriente de pensamiento que subraya la importancia del alma humana, el alma, al estar continuamente sometida a la presión y las oscuridades de la naturaleza humana, las pasiones y los deseos sensoriales, necesita despertar a sí misma para volver a ser un intermediario entre la tierra y el cielo. Esta comprensión se produce en primer lugar como una intuición de sí mismo que se puede percibir cuando el alma se pone en movimiento y se dispone a participar en un proceso de transformación que la lleva fuera de sus hábitos pasados hacia una renovación. No es de extrañar, pues, que la naturaleza de la fisiología humana sitúe el punto de fonación de la N como el inicio de una deglución correcta y, por consiguiente, de una respiración nasal. Estos son dos atributos en un ser humano que le ayudan a gobernar su alma a través de un lenguaje y una oclusión guiados armoniosamente.

La idea del activador en Dentosofía es precisamente recrear con el delicado mordisqueo de su látex, mientras la lengua permanece fija en el punto de fonación de la N, una oclusión equilibrada todas la noches. Es decir, crear una boca que esté durante un tiempo en su forma arquetípica equilibrada y, por lo tanto, un espacio de libertad para que la persona pueda regenerarse siempre de nuevo en un devenir. En ambas vías terapéuticas, el interior y sus evoluciones, se unen a un exterior capaz de expresarlas.

Por medio de la terapia artística del habla también se trabajan los hitos del crecimiento y desarrollo: ANDAR– HABLAR- PENSAR: En la biografía humana, «las experiencias de movimiento preceden y son paralelas a las del lenguaje; no se puede hablar sin movimiento». La mayoría de los defectos del lenguaje están relacionados con una debilidad táctil-cinestésica-motora. Este proceso de metamorfosis que se produce desde el movimiento hasta el lenguaje. Lo explica muy claramente Thomas McKeen y gracias a él podemos hacernos una imagen clara de porqué las alteraciones del lenguaje son precedidos por alteraciones del movimiento:

“La sensibilidad será diferente, modificada, de abajo hacia arriba. En nuestra parte inferior, en las piernas, la musculatura está ligada a las fuerzas que se enfrentan a la pesadez. Desarrollamos constantemente fuerzas que nos sostienen con respecto al peso, a la gravedad. Cuanto más se sube en el cuerpo, menos está la musculatura ligada a estas fuerzas, los brazos se vuelven ya más libres. Notamos que la libertad de los brazos nos da la posibilidad de hacer gestos, gesticular. Estos gestos se conectan con la experiencia anímica interior. La postura y el movimiento no son solo funciones, sino también expresiones. En un nivel superior, esto se vuelve aún más sutil, los gestos se convierten en expresiones faciales y nos damos cuenta de que, en realidad, ahora estamos ya con nuestra sensibilidad muy cerca de la expresión anímica. El aparato fonoarticulatorio del lenguaje imita los movimientos que una persona ha vivido realmente en su interior o incluso físicamente. Y esto es un devenir en el tiempo en una secuencia: desde la motricidad gruesa para pasar a la motricidad fina, hasta la mímica facial y desembocar en la motricidad y la articulación del lenguaje".

A esta metamorfosis del movimiento físico en las formas aéreas del lenguaje como a la expresión del ser humano se añade otro proceso importante que nos acerca al valor intrínseco de conformar los sonidos según su forma original, es decir, la relación con el aire como medio donde tiene lugar este misterioso proceso creativo. De esta manera la terapia artística del habla tiene la posibilidad de realizar un gran aporte en odontología para restablecer las funciones neurovegetativas al buscar la forma de las palabras como forma viva y propia de un fonema, de un ser que muestra cada vez algo nuevo de sí mismo en vez de hacer un ejercicio repetido y mecánico.

Cuando la boca está equilibrada y armónica, será el reflejo exterior de una metamorfosis interior. La tarea del dentista es acompañar y ayudar a la persona en este camino, despertando las fuerzas de autocuración.

Este enfoque en odontología vuelve a poner en movimiento lo que se había bloqueado, pasando de una cavidad bucal que toma una forma de necesidad en función de los desequilibrios que se presentan —por lo tanto inconsciente— a una de libertad —elegida por el Yo— en la que se manifiesta la posibilidad, preexistente en cada persona y a cualquier edad, de alcanzar una cavidad bucal equilibrada.

Con el activador, durante el día hacemos ejercicios de aprendizaje perceptivo-motor fino, voluntario y consciente. Por la noche, depositamos la experiencia diurna en las profundidades inconscientes del sueño, modificando gradualmente la corteza cerebral y sus funciones. De hecho, sólo las percepciones sensoriales y motoras finas pueden afectar a la corteza cerebral, mientras que las percepciones y los movimientos gruesos (automáticos, reflejos y mecánicos) solo llegan a las zonas subcorticales. En la zona cortical del cerebro, donde llegan estas percepciones sensoriales finas, nos encontramos en el reino de las posibilidades y el potencial. En estas áreas cerebrales podemos estimular a cualquier edad nuevas sinapsis y, por lo tanto, nuevas funciones y nuevos comportamientos. Todo lo que podemos aprender de forma creativa, lo «nuevo», depende del desarrollo del sistema cortical superior.

El ser humano es el único ser vivo que tiene una corteza plástica, que se puede moldear libremente. Los pequeños movimientos que hacemos para percibir y las percepciones finas que utilizamos para movernos son los que más involucran el aprendizaje cortical superior.

Por esta razón, se utiliza el activador mordiéndolo. Alcanzar la capacidad de morderlo delicadamente estimula el trabajo en la corteza. Lo sorprendente, para mí, fue experimentar que también en la Arteterapia de la Palabra, cuando el lenguaje comienza a volverse plástico, el movimiento de los dientes y la lengua, al dar forma a las palabras, es muy similar a los ejercicios que propone la Dentosofia

A nivel físico, con los ejercicios de articulación y fluidez de la Arteterapia della Parola, la persona comienza a experimentar el trabajo muscular de los labios, la lengua y el paladar; siente una mayor presencia de su cuerpo físico, que es plástico y suave.

Los ejercicios de respiración, la sensibilización a los ritmos en la poesía y en la palabra en esta forma de Arteterapia, estimulan y fortalecen también el cuerpo etérico y las funciones neurovegetativas se reequilibran, logrando una respiración nasal y una deglución y masticación fisiológicas.

Dado que cada ejercicio es un descubrimiento continuo del sonido de cada fonema y de su origen, y esto se produce a través de la interpretación de poemas o buenos textos teatrales, podemos observar los efectos en el plano anímico, produciendo así una mayor armonía en el alma de la persona, más fuerza para encontrar su propio centro en las turbulencias de la vida. Esta presencia así despertada al tragar, respirar, masticar y hablar manifiesta una individualidad que trabaja seriamente sobre sí misma para estar presente en la vida cotidiana de manera fecunda y auténtica.

Este hermoso ejemplar nos da una imagen bellísima y muy completa de cómo la Odontologia Antroposófica, en especial la Dentosofía, en colaboración con la Arteterapia de la Palabra, pueden convertirse en el inicio de un camino de autoconciencia y renovación a partir de la boca y el lenguaje.


Anabela Lancellotti

Odontóloga Antroposófica

Especialista en ortodoncia y ortopedia maxilar

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