El fortalecimiento del pensar como primer paso para el verdadero conocimiento del ser humano
REVISTA 2
Mariela Gatica Valdés
Cuando uno como médico se encuentra con el prólogo de Fundamentos del arte de curar, siente un gran entusiasmo, porque percibe que es posible “renovar los antiguos Misterios y hacer fluir su esencia en la medicina”, siente alegría porque no es una oposición a la medicina oficial, sino que “fue plenamente reconocida por nosotros” y percibe el desafío que implica “completar lo existente con lo que un verdadero conocimiento espiritual puede fluir en la comprensión de los procesos de la enfermedad y la curación”. Este desafío requiere de nosotros lograr una “actitud concordante con la ciencia moderna, plenamente desarrollada y espiritualizada” (1)
La pregunta sería entonces ¿qué significa tener una actitud concordante con la ciencia moderna? Rudolf Steiner nos responde en 1903, que es la comprensión de que “la ciencia natural no es más que la ciencia elemental del espíritu, y el antropósofo debe utilizar las ideas de la ciencia natural para llegar desde allí a sus ideas de un plano superior” (2). Para entonces Steiner, ya había escrito cuál era la base epistemológica de la ciencia espiritual, en un camino que recorre desde los trabajos científicos de Goethe, pasando por Verdad y Ciencia, la Teoría de conocimiento basada en la visión Goetheana del mundo hasta Filosofía de la Libertad. En ese recorrido nos encontramos una y otra vez con que “la percepción necesita que el espíritu la amplie, que ella en sí misma no es algo acabado y cerrado” (3), es decir que es el pensar, como nuestra propia actividad espiritual, quien puede ampliar el mundo que nuestros sentidos perciben.
Así comienza el desafío que implica para nosotros, primero el reconocer que el pensar aprendido por la vida y la educación puede en el tiempo convertirse, ya no en una actividad interior, sino en una “ilación de palabras” (4), que al ser poseedores de una cantidad determinada de conceptos pueden volverse solo nombres de las cosas, y que si queremos fortalecer nuestro pensar tenemos que poner nuestra voluntad al servicio de ello.
El camino está planteado a partir de la práctica de la manera de mirar, de contemplar y/o juzgar de Goethe (Vorstellungsart). Rudolf Steiner, desarrolla tanto en su Teoría de Conocimiento basada en la visión Goetheana del mundo como en la Filosofía de la Libertad, el encuentro entre la percepción y el pensar. Ese recorrido sobre la actividad de nuestro pensar, nos permite pararnos como seres humanos de nuestra época en un punto donde la lógica libre de prejuicios nos habilita a correr los límites del conocimiento que el método científico de la ciencia natural ha establecido en el mundo sensorial. Este punto firme de nuestro pensar nos lleva luego a poder abrazar con el corazón los conocimientos que la ciencia espiritual nos entrega, vivenciar con certeza interior la verdad que contienen esos pensamientos y comprobar en la realidad el modo en que están relacionados con la vida misma. Desde allí todas las áreas de la vida práctica pueden ser ampliadas.
El desafío continúa a partir de que: “La observación y el pensar son los dos puntos de partida de toda aspiración espiritual del hombre en la medida que sea consciente de ella” (5).
Por eso comenzamos practicando esa observación en la que el ser humano como experimentador, no se sale del fenómeno, sino que está dentro de él. Con todos sus sentidos se relaciona con el fenómeno para poder avanzar cada vez más, hasta que el fenómeno se manifiesta por sí mismo “delante de él” (Vorstellung en alemán/ representación). Esa observación requiere que todo aquello que yo “crea” conocer sobre algo o alguien sea dejado de lado, para poder vincularme con lo que el fenómeno quiere manifestar, para poder mirarlo como si fuera la primera vez. La práctica de esta observación se transforma para los médicos, también para los terapeutas y los maestros, en el principal elemento para que la “imagen del ser humano” (paciente o alumno) se manifieste ante nosotros. La observación sistemática se vuelve una “intuición”, entendida como la captación de un contenido espiritual de manera puramente espiritual. Allí el límite entre la percepción que nos viene dada desde afuera a través de la observación y la intuición que nos viene dada como contenido del pensamiento desde nuestro interior (6) se reúnen en el acto de conocer y podemos observar con cualidad pensante y pensar con cualidad de observación. Así lentamente con el tiempo y la práctica vamos encontrando la manera de atravesar ese límite que, aunque no llegue a ser aún conocimiento imaginativo en el sentido de clarividencia del mundo etérico, nos permite fortalecer nuestra capacidad de pensar con las fuerzas de la “imaginación”.
La práctica de la observación según la manera de contemplar de Goethe se complementa, o mejor dicho se completa, con la práctica del primer ejercicio colateral o preliminar (7), el control del pensar. Con este ejercicio transitamos en diferentes niveles de profundización de la práctica pasando desde la constatación de la cualidad de nuestra observación, por la fuerza de sostén del curso de nuestros pensamientos, el reconocimiento de aquello que se opone a nuestro libre pensar, llegando a la observación de nuestra propia actividad del pensar y quizás un paso más y la captación de una nueva intuición que amplia nuestra representación.
Y el desafío continúa, porque aun conociendo cuál es el camino, el acto de la voluntad al recorrerlo no suele ser tan sencillo y puede tomar muchos años hasta que logramos comenzar a pulirlo. Por supuesto que eso no es motivo para detenerse ¡sino para trabajar con más entusiasmo!, porque es La Voluntad en mí, Mi Voluntad, la que decide nuestra perseverancia.
Para poder perseverar es importante conocer ¿qué es lo que dificulta nuestro recorrido? La respuesta parece simple, pero nos da mucho trabajo. Lo que lo dificulta es todo el contenido de nuestras representaciones previas, si no nos hacemos conscientes de cómo ellas pueden interferir en el acto de conocer. ” La representación no es otra cosa que una intuición referida a una determinada percepción, un concepto que en un momento estuvo vinculado con una percepción y al que le ha quedado el vínculo con esa percepción (…), la representación es un concepto individualizado” (8). ¿Cómo es que pueden interferir nuestras representaciones? Pueden hacerlo si es que “el mundo se vuelve mi representación” como decía Kant, porque entonces se ponen límites al conocimiento y mi yo no puede desde su libre pensar ir completando el camino hacia la verdad. ¿Esto significa que debemos olvidar el contenido de nuestras representaciones? De ningún modo, esto significa que es necesario vivificarlas en nosotros, hacerlas crecer en nosotros, al hacerlas pasar una y otra vez, siempre de nuevo por el acto de conocer.
Las representaciones son como semillas que necesitan ser activadas. La semilla está inerte, en ese sentido puede convertirse en una piedra -si solo persiste como mi propia opinión- hasta que la fuerza de la vida que usa al agua como vehículo la despierta. En el momento en que la despierta forma sus raíces y las extiende hacia el suelo espiritual del mundo de los pensamientos en donde el Yo se reconoce a sí mismo en la propia actividad pensante y se determina así mismo en esa actividad. Luego comienza a crecer en tallo, nudo, entrenudo y hojas y en la luz del “SENTIR de la verdad ”(9), la planta se expande. Finalmente, la corola se abre y recibe la fecundación del Espíritu, algo nuevo se manifiesta y yo puedo acercarme a la verdad y comprender la verdad desde mi condición individual. No se trata entonces de tu verdad o mi verdad en el relativismo de la verdad, sino de mi condición de individuo ético que se acerca “de manera individual a recibir sus intuiciones del mundo de las ideas”(10). Entonces puedo decirme a mí mismo: “Yo quiero buscar la verdad, yo siento la verdad y yo encuentro la verdad con mi pensar”. De este modo, mi pensar compenetrado de voluntad y sostenido en el SENTIR puede también traer la fuerza que se vuelva acto en mi encuentro con otro ser humano, en nuestro caso especial, con nuestros pacientes.
Al final, que es nuestro inicio, en el primer capítulo de Fundamentos se nos dice: “estos ejercicios conducen a un fortalecimiento de las fuerzas del pensar de las que antes no se tenía idea: el obrar de la fuerza pensante se siente como un nuevo contenido del ser humano; y juntamente con este contenido del propio ser, se revela al hombre un contenido del universo del que antes, quizás, se tenía una vaga idea, pero que no se conocía por experiencia propia”(11). De este modo, podemos recorrer el camino que desde la ciencia natural que aprendimos en la universidad nos permite acceder al conocimiento de la ciencia espiritual con el que podemos abrirnos al verdadero conocimiento del ser humano como fundamento del arte médico, no como una cuestión de fe o revelación como fue en otros tiempos una de las maneras de conocer, sino como un camino de conocimiento al que podemos entrar y desarrollar en completa libertad.
Mariela Gatica Valdés
Médica Pediatra. Oncología pediátrica. Hematóloga. Oncóloga clínica.
Médica con certificación Antroposófica. Certificada en Oncología Antroposófica .
Coordinadora General de la Fundación Los Girasoles.
Coordinadora del Curso de Medicina Ampliado por la Antroposofía de la Fundación Los Girasoles. Miembro del Grupo organizador del “Teach the Teacher in Teaching AM” de la Sección Médica
Miembro de la Sociedad Antroposófica. Miembro de la Escuela de Micael.
Referencias
(1)Fundamentos para una ampliación del arte de curar según los conocimientos de la ciencia espiritual. Rudolf Steiner e Ita Wegman. GA 27. Prologo.
(2)Reencarnación y karma. Conceptos que se articulan con el punto de vista de la ciencia natural moderna GA 34. 1903
(3)Teoría de conocimiento basada en la visión Goetheana del mundo GA 2. 1886 Primera edición. 1924 Nueva edición. Capitulo D. La ciencia
(4)Las doce concepciones del mundo. Pensamiento humano y cósmico. Primera Conferencia GA 151. Enero 1914
(5) La filosofía de la libertad. Perfiles básicos de una moderna concepción del mundo. Primera edición Berlín 1894. GA 4 Cuadernos de Pau de Damasc, 2009. Cap 3
(6) Idem Cap. 5
(7) Aproximación a los ejercicios preliminares.Rudol Steiner Enest Katz. Ediciones Pau de Damasc.
(8) La filosofía de la libertad. Perfiles básicos de una moderna concepción del mundo. Primera edición Berlín 1894. GA 4 Cuadernos de Pau de Damasc, 2009 Cap. 6
(9) La vida entre la muerte y el nuevo nacimiento. Primera conferencia .GA 141
(10) La filosofía de la libertad. Perfiles básicos de una moderna concepción del mundo. Primera edición Berlín 1894. GA 4 Cuadernos de Pau de Damasc, 2009 Cap 9
(11) Fundamentos para una ampliación del arte de curar según los conocimientos de la ciencia espiritual. Rudolf Steiner e Ita Wegman. GA 27. Cap 1.
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